Los Caraítas conservan la religión original de la Biblia Hebrea, rechazando innovaciones posteriores como la Ley Oral Rabínica. A cada individuo se le exige tomar responsabilidad personal en la interpretación del Tanaj (la Biblia Hebrea).

El Judaísmo Caraíta o Caraísmo es la fe original de las Escrituras Hebreas (Antiguo Testamento). La palabra "Caraíta" se deriva del término Hebreo "Karaim" que significa "Seguidores de la Escritura". Las Escrituras Hebreas contienen el plan maestro del Creador del universo revelado a la Nación de Israel a través de Moisés y los Profetas. El Creador reveló Su voluntad a la nación Israelita a fin de que sea "Luz para las Naciones."  Desde su mismo comienzo el papel de Israel ha sido enseñar la voluntad divina, la cual dota a aquéllos que viven por ella con vida eterna, como está escrito: "Es árbol de vida para los que de ella se asen" (Proverbios 3:18).

Las dos mayores religiones "monoteístas", Cristianismo e Islam, reconocen la verdad de las Escrituras Hebreas, aunque ellos comprometen la pureza del mensaje divino con añadidos a la completa y perfecta Palabra de Dios. Al mismo tiempo, la forma de Judaísmo normalmente practicada hoy día no es Judaísmo auténtico sino "Talmudismo." Los Talmudistas (o Rabanitas) adulteran el verdadero mensaje de las Escrituras Hebreas agregando las enseñanzas de los Rabinos que encontramos en el "Talmud", de las cuales ellos afirman que fueron reveladas por Dios. Esto a pesar del hecho de que no hay una sola referencia al Talmud en todas las Escrituras Hebreas. La religión Hebrea auténtica es la que fue enseñada por el propio Creador en las Escrituras Hebreas sin añadidos o sustracciones, como está escrito: "No añadiréis a la palabra que yo os mando ni disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos de YHWH, vuestro Dios, que yo os ordeno." (Deuteronomio 4:2).

Los Caraítas consideran la era actual de la historia humana como el periodo del "Gran Exilio."  Las Escrituras Hebreas describen esta era y predicen que en ella la Nación de Israel abandonaría el verdadero camino del Creador por religión de fabricación humana. Los profetas nos enseñan que esta era acabará con el retorno de Israel al Creador bajo el liderazgo del ungido Rey de la Casa de David y con adopción de la religión de las Escrituras Hebreas por toda la raza humana.

En la actual era del Gran Exilio, la profecía ha cesado mientras el Omnipotente "oculta Su rostro" a causa de los pecados de Israel. Sin profeta vivo alguno, el único camino al conocimiento de la Divinidad es a través de las Escrituras Hebreas, las cuales contienen la completa y perfecta instrucción de la voluntad divina revelada a los profetas de Israel. Viviendo de acuerdo con la instrucción divina, los hombres pueden salvarse del pecado, tal como está escrito: "Pero si el impío se aparta de todos sus pecados que cometió, y guarda todos mis estatutos y actúa conforme al derecho y la justicia, de cierto vivirá: no morirá. Ninguna de las transgresiones que cometió le será recordada; por la justicia que practicó, vivirá" (Ezequiel 18:21-22). Dios agració a la humanidad con Su perfecta instrucción, por Su inmenso amor y Su misericordia, como está escrito: "¿Acaso me complazco yo en la muerte del impío -- declara el Señor DIOS -- y no en que se aparte de sus caminos y viva?" (Ezequiel 18:23).

Para entender la instrucción perfecta de Dios nosotros debemos estudiar diligentemente las Escrituras Hebreas. En tiempos antiguos las palabras de la profecía se entendían claramente y con facilidad. Si algo resultaba incierto podía ser aclarado "consultando a Dios" a través de los profetas. Pero hoy, en la era de Exilio, con el cese de la profecía y separados de la cultura e idioma de los profetas por miles de años, nos vemos obligados a trabajar intensamente para entender el sencillo "significado" de las palabras que con naturalidad entendían los antiguos Israelitas. El "sencillo significado" de las Escrituras es de un significado tan obvio que era entendido por los antiguos Israelitas cuando se congregaban para oír la Tora (los Libros de Moisés) en la lectura pública que tenía lugar cada séptimo año. Siendo diestros en el uso del Hebreo Bíblico, los antiguos Israelitas simplemente tenían que escuchar las palabras de la Escritura para entenderlas, como está escrito: "Harás congregar al pueblo... para que oigan... y cuiden de cumplir todas las palabras de esta Tora" (Deuteronomio 31:12).

Hoy día, para llegar a esa misma comprensión de la Escritura debemos usar análisis fonológicos y lingüísticos y la exégesis del contexto.

Los Caraítas mantienen que cada ser humano tiene la obligación de estudiar las Escrituras Hebreas y determinar por sí mismo el significado correcto de los mandamientos del Omnipotente, basándose en su propio razonamiento y entendimiento. Es cada individuo quien va a ser llamado a dar cuenta de sus propias acciones en el Día de Juicio. Un antiguo proverbio de los sabios Caraítas declara: "Investiga bien las Escrituras y no confíes en la opinión de nadie."  Los sabios Caraítas también enseñaron: "Aquél que se apoya en cualquiera de los maestros del Exilio sin investigación personal, es como si hubiera cometido idolatría".

Los Caraítas [más merecedores de llamarse tales] no dan valor a las interpretaciones de la mayoría o a las costumbres de los antepasados. Al contrario, la Escritura nos enseña: "No seguirás a los muchos para hacer mal" (Éxodo 23:2). Los profetas también nos advierten para que no sigamos los pasos errantes de los antepasados, tal como está escrito: "No seáis como vuestros padres... que se rebelaron contra YHWH" (2 Crónicas 30:7), y de nuevo: "y no sean como sus padres, generación terca y rebelde" (Salmos 78:8). La misma advertencia se aplica a las tradiciones de hombres que los profetas llaman "mandamientos de hombres aprendidos de memoria" (Isaías 29:13).

El Caraísmo no es una fe "monolítica" en la que cada creyente está de acuerdo en todos los detalles con las diversas interpretaciones de la Escritura. Ya que el peso de la "interpretación" (o más bien la investigación del significado real del texto hebreo) recae en el individuo y no en una autoridad central, es inevitable que haya diferencias de entendimiento.  Sin embargo esta diversidad es una fortaleza en lugar de una debilidad y evita que los Caraítas caigan en el absurdo error de aceptar interpretaciones preconcebidas (dogmas) a pesar de la claridad de su error. Esta diversidad exige cada Caraíta tome personal responsabilidad en la investigación de la Escritura, basando su comprensión en los estudios y la lógica, que han de ser aplicados a cada porción. Cuando este método se utiliza, el entendimiento correcto generalmente saldrá triunfante. Lo que mantiene unidos a los Caraítas es nuestro común apego a las Escrituras Hebreas y el deseo de vivir de acuerdo a la pura e inalterada instrucción del Creador del universo.

Publicado por: El Movimiento Caraíta Mundial, POB 7816, Jerusalén 91078, Israel.