1) ¿Creen los Caraítas que todo lo contenido en el Talmud está equivocado?

No: Afirmar que cada interpretación contenida en el Talmud está equivocada sería igual que afirmar que una determinada visión está equivocada simplemente por ser de los Caraítas. Éste no es un procedimiento apropiado de debate, ni conduce a encontrar la verdad que hay tras algunos de los asuntos tratados en el Tanach. Al evaluar una interpretación, uno debe mirar la interpretación en lugar de a la persona que sostiene tal interpretación. Así pues, es apropiado decir que debemos mirar el mensaje y no al mensajero. Por otro lado, leer el Talmud y considerarlo como la palabra final en relación a los problemas que barajemos es inaceptable - especialmente porque a menudo el Talmud saca conclusiones desprovistas de apoyo bíblico.

2) ¿Cómo es que los Caraítas discrepan con las interpretaciones de los miles de Rabinos que han leído la Biblia y con las palabras del Talmud que ha resistido la prueba de tiempo?

El número de Caraítas o Rabanitas que sostengan una determinada opinión no es de importancia si la opinión está equivocada. Una pregunta similar puede hacerse acerca del por qué los Judíos escogen no aceptar a Jesús cuando tantos Cristianos lo hacen. Ciertamente, ningún Rabino cambiaría sus creencias simplemente porque, en relación a la población mundial, los Cristianos superan en número a los Judíos. Además, la existencia/supervivencia de un texto no es razón de veracidad. Su capacidad para superar la prueba del tiempo normalmente no es un buen indicio para que uno deba extraer principios de vida que le sirvan de guía. El que el Talmud haya estado durante mucho tiempo con el Judaísmo Rabínico no debe convencer a nadie de su autenticidad como palabra de Dios. ¡El Nuevo Testamento Cristiano ha sobrevivido durante 1900 años y es aun más viejo que el Talmud! Pero a pesar de esto ningún Rabino lo aceptaría como “la verdad” sólo porque ha sobrevivido durante los tantos siglos.

3) ¿Los Caraítas son considerados Judíos?

Sí: Los Caraítas creen en un Dios, el origen divino de los 24 libros de la Biblia Hebrea, y la venida de un Mesías. Los Caraítas son reconocidos como Judíos por el estado de Israel. Además, cada israelita tiene una tarjeta de identidad y en esta tarjeta de identidad está registrada la afiliación religiosa/étnica del poseedor. La tarjeta de identidad perteneciente a un Caraíta registra "Judío" en el espacio reservado a su afiliación religiosa/étnica. Los Caraítas también están cubiertos por el Derecho israelita de Retorno - el derecho de todos los Judíos donde quiera que residan a volver a Israel y obtener la ciudadanía inmediatamente - . Recientemente el gobierno de Israel ha publicado un sello en honor de los Judíos Caraítas.

Los inexorables seguidores de la tradición Rabínica, sin embargo, defenderán que los Caraítas no son Judíos. Hay dos razones en que ellos amparan esta afirmación. Una es que los Caraítas simplemente no siguen las “leyes” de los Rabinos. La otra es que los Caraítas a lo largo de la historia han tendido a seguir el modelo Bíblico en el reconocimiento de la genealogía patrilineal - la creencia que la condición de Judío (o más específicamente de Israelita) se transmite a través del padre. Los Rabinos, por otro lado, reconocen la línea matrilineal - la creencia que uno es Judío si su madre es judía. Consecuentemente, si un hombre Caraíta se casara con una mujer no judía, los Rabinos no considerarían al niño Judío mientras que los Caraítas sí habrían considerado al niño Judío.*

Las dos afirmaciones que dan los Rabinos al afirmar que los Caraítas no son Judíos son razones desafortunadas. Los Caraítas generalmente consideran a los Rabanitas como Judíos y en lugar de enfocar los debates sobre si los Rabanitas son o no Judíos, los Caraítas ponen su atención en alcanzar la correcta comprensión de los mandamientos de la Torah. La misma división que los Ortodoxos han mostrado al decir que los Caraítas no son Judíos también ha guiado las grandes disputas dentro del movimiento Rabínico al negarse a reconocer a los Reformistas o incluso a los Conservadores como Judíos. Para que el movimiento Judío pueda avanzar hacia un camino de unidad y entendiendo de la Torah, no debemos excluirnos los unos a los otros llamándonos “no Judíos.” En cambio, en miras a que podamos alcanzar una tierra común, debemos permitir un debate tan libre como sea posible en temas relacionados con nuestra nuestra observancia cotidiana como Judíos.

Sin tener en cuenta lo que un cierto Caraíta, Rabanita, o la autoridad política pudiera afirmar sobre quién es Judío, el modelo Bíblico sugiere que cualquiera que 1) se circuncida [sólo los varones], 2) acepta al Dios de Israel como su propio Dios, y 3) acepta al Pueblo de Israel como su propio Pueblo es un autentico Judío . (Vea a Éxodo 12:43-49 y Rut 1:16.)

4) ¿Siguen los Caraítas la Biblia literalmente?

No: Como se ha dicho en los pasajes del comienzo, cada palabra de la Torah (e incluso de toda la Biblia Hebrea) está sujeta a interpretación. Esta interpretación debe ser sin embargo acorde con el resto de la Biblia y también debe ser acorde con el llano significado del texto que habría estado disponible al Israelita medio en el momento de la recepción de la Torah. De hecho, hay ejemplos dónde son los Rabinos los que hacen una interpretación “literal” de los mandamientos mientras que los Caraítas los han entendido, siempre, con un sentido “metafórico”. (Vea: Exégesis Caraíta: Tefillin y Mezuzot. Un Ejemplo Práctico)

Leemos en Deuteronomio 31:12-13 que la Torah debía ser leída cada séptimo año frente a la congregación de todo Israel - hombres, mujeres, y niños - . En una era en que los libros escritos eran raros, esta lectura pública era una fuente primaria para aprender la Torah. En Consecuencia, debemos asumir que cualquier interpretación que demos de un texto Bíblico, debiera haber sido clara a bote pronto para el antiguo Israelita presente en esa lectura pública, de lo contrario esa interpretación no es correcta. Esto nos exige que tendamos un puente de 3500 años en el idioma y cultura. Para hacer esto nosotros debemos estudiar en todo el Tanach empleando métodos científicos de lingüística Hebrea y exégesis contextual.

5) ¿No tienen los Caraítas sus propias costumbres?

Sí, pero no son sino eso - costumbres - . Cualquier Caraíta que intente convertir estas costumbres en ley está violando el mandamiento de la Torah que prohibe agregar o substraer a la palabra de Dios (Deuteronomio 4:2). La misma afirmación es valedera para los Rabanitas que convierten las costumbres Rabínicas en la ley.

6) ¿Ya que los Caraítas no tienen Rabinos qué título se da a aquéllos que poseen conocimiento del Tanach?

En la tradición de los Caraítas, se llaman a tales personas Hakhamim (Hombres o Mujeres Sabios) o Hakham (Hombre sabio)/Hakhama (Mujer sabia). El título de Hakham, al contrario del de Rabino o Sacerdote, no denota una posición clerical, sino que indica que uno ha alcanzado un cierto nivel de conocimiento con respecto al Tanach. Para ser un Hakham, uno necesita un profundo conocimiento de lingüística, dominar las complejidades del Hebreo Bíblico, y debe manejar con soltura los diferentes medios para el análisis Bíblico.

Algo bastante interesantemente es que mientras los Rabanitas Ortodoxos no permiten que una mujer se haga Rabino, una mujer sí puede hacerse Hakhama. De hecho en el siglo 10, mucho antes del modernismo, el líder de la prominente y poderosa comunidad Caraíta de España era una mujer a la que los Caraítas llamaban “Maestro [al-Mualema].”

7) ¿No es cierto que Anan ben David (Hanasi) inventó el Caraísmo en el Siglo 8º?

Como se ha dicho en la Historia del Caraísmo, siempre ha habido una continuidad de Judíos que no creyeron en el Talmud. Anan simplemente les dio unidad representándoles frente a las autoridades musulmanas. Esto provocó su libertad para practicar el Judaísmo al modo de sus antepasados lo cual se les había negado previamente bajo la persecución del Exilarcado Rabbanita.

8) ¿Encienden las Velas de Shabbat los Caraítas?

No: Los Caraítas siempre han creído que no está permitido prender ningún tipo de fuego en Shabbat. En contra de la bendición Rabínica que afirma, “Bendito seas, Señor, Dios nuestro, Rey del Universo que nos has hecho santos con Tus mandamientos y nos ordenaste que encendiéramos las Velas de Shabbat”, en ninguna parte de la Torah escrita o incluso en la “Ley Oral” Rabínica aparece un mandamiento que ordene encender las Velas de Shabbat. Sin embargo la Torah prohibe este acto. Ya que nos ordena no agregar o quitar de las palabras de la Torah (cf. Deuteronomio 4:2). (Para un análisis técnico de este problema, por favor lea el Apéndice A.)

* Y viceversa, si una mujer Rabanita se casara con un hombre no Judío, algunos Caraítas no considerarían a sus hijos como Judíos.

Traducido por: Baruj Prieto